martes, 25 de marzo de 2008

LOST

Esta noche estoy tan perdida que bien podria ser pasajera en el Oceanic Flight 815.

No sé para qué lado correr. No sé cómo volver a casa. No sé a cual de los bandos que pelean en mi interior hacerle caso.

Se me rompió la brújula. Nadie cae del cielo a rescatarme. Nadie toma la desición por mí.



Jack, ¿estarás sentado en la playa mirando la luna como prometiste?

Si es así, abrazame, sonreíme y decime que soy una boluda por estar así, como sólo vos sabés.

lunes, 24 de marzo de 2008

The Fast And The Furious

Primero que nada debo admitir que soy muy miedosa, pero MUY miedosa. Tanto que la última película de terror la vi cuando tenía 12 años y es el día de hoy que no puedo dormir frente a un espejo.

Ahora bien, ayer volvíamos de San Isidro para Capital en dos autos. La autopista estaba lo bastante vacía y la música lo suficientemente fuerte como para cebar a cualquiera. Sumado a dos Nextels que enviaban mensajes de un móvil al otro del estilo de: "Dale, apretá el acelerador" y "Te paso, te paso, te paso, te paseeeeeee" hicieron que termináramos en una suerte de competencia Meteórica para ver quién llegaba antes a un destino que a esa altura todavía no habíamos definido.

Los conductores demostraron ser habilidosos y ninguno de los dos había consumido alcohol, de lo contrario no me habría subido al auto (lo que me habría complicado la vuelta a casa, pero eso es otra historia). Aun así, cada vez que veía la aguijita del velocímetro oscilar entre los 110 y 120 se me aceleraba el corazón y pegaba algún que otro grito que se ahogaba entre la música y la exaltación de los demás pasajeros.

Una vez que entramos en la CABA la carrera finalizó sin vencedor alguno, después de todo se trataba de divertirnos, no era realmente una competencia. Y mientras recorríamos a la velocidad permitida las calles de Buenos Aires buscando el lugar propicio para terminar la velada me di cuenta que me gustaba ese acelerarme al compás del velocímetro.

Me sentí un poco Flaunders en Las Vegas, me da miedo, y no lo haría con cualquiera en cualquier estado: pero, Chicos, cuando quieran repetimos las carrera, y esta vez yo voy de copiloto ;-).

jueves, 20 de marzo de 2008

Follow The Sign?

Dicen que todo pasa por algo, que cada situación que se nos presenta tiene una razón de ser, y que aunque la mayoría de las veces no podemos descubrir cuál es, con el tiempo-y un poco de suerte- somos capaces de entender.

No sé si creo en las señales, así como tampoco estoy segura de si debo seguirlas. No creo en el destino. Pienso que cada acción es consecuencia de una elección libre. Pero eso no quita que cada elección que tomemos quede subordinda a un plan mayor y sea parte de un gran rompecabezas del que somos meras piezas.

Entonces, por qué esta noche estoy detrás de mi computadora y vos detrás de la tuya, cuando podrían existir mil razones para que no sea así. Te veo conectado y se me resbala el dedo del mouse para no abrir una ventanita y empezar una conversación. Parece que todo lo que hice el día de hoy me trajo hasta acá. "Son coincidencias" me dice un amigo, pero el no sabe que en nuestra relación las coincidencias jugaron un papel protagónico.

Hace 15 minutos que escribo esto, y seguís ahí. ¡Fuck! ¡Cómo cuesta hacer lo que a la larga es mejor! ¡Fuck! ¡Cómo cuesta sacarse la curita!

martes, 18 de marzo de 2008

¿Dónde va la gente cuando llueve?

Es temprano a la mañana, tal vez esa sea mi excusa. Abro el cajón de los cubiertos buscando una cucharita para desayunar y no encuentro ninguna. Mientras lavo una que encontré de casualidad pienso: ¿dónde están todas las cucharitas que compramos hará cosa de un mes?

La sinápsis neuronal entra en acción y se me disparan un montón de interrogante similares: ¿qué pasa con las biromes que no podemos encontrar? ¿Cuál es el paradero de la media que siempre nos falta? ¿Y los aros que completan el par?

Como esas hay un montón de pequeñas que extraviamos a diario y nunca más volvemos a ver. ¿Se les ocurre algo más? ¿Alguna idea de dónde irán a parar?

domingo, 16 de marzo de 2008

Preguntas Milenarias

Los suspiros son aire y van al aire.
Las lárgimas son agua y van al mar.
Dime, mujer, cuando el amor se olvida,
¿sabes tú a dónde va?

Por esas cosas de la vida pasé gran parte del fin de semana en la casa de un ex novio. Teniendo en cuenta que fue una relación de más de tres años, no es ni de cerca la mayor cantidad de tiempo que estuve allá. Sin embargo, mientras charlaba con amigas pensaba que casi no tengo recuerdos de esa relación, más que los realmente significativos. Pero de los cotidianos, de las horas que transcurrieron estando yo allí hay muy poco almacenado en mi memoria.

No puedo dejar de preguntarme, con ese dejo de tristesa propio de la melancolía, a dónde habran ido a parar esos recuerdos. Cómo es que los momentos compartidos con esa persona que durante mucho tiempo significó el mundo hayan abandonado mi conciente para almacenarse cómodamente en algún rincón de mi mente, tanto que ni con esfuerzo logré traerlos de vuelta.

Sé que están, sé que los viví, y es muy probable que lo menos pensado los reviva, pero por el momento solo resuenan las palabras de Becquer.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Poco Serio

No me refiero a que ayer me pasé las 4 horas de clase escuchando mientras un tipo nos explicaba que: "En Word con un click se inserta el cursor en el texto, con dos se selecciona la palabra, y tres, el párrafo..."
-_-' Aunque se imaginarán que es motivo suficiente para un post.

No, estoy hablando de la frase célebre que ese mismo profesor expresó en clase: "Piensen en la computadora como una novia nueva... ¿Qué hacen cuando tienen una novia nueva? ¡Tocan! Bueno, toquen la computadora..."

Después de eso y la "pipa botona" (ingeniero dix it) ya no puedo tomarme con seriedad la materia.

sábado, 8 de marzo de 2008

Resumiendo Sentimientos

Es la tercera vez que borro todo lo que había escrito. No entiendo cómo teniendo tantas cosas adentro en este momento no me salen las palabras. Lágrimas me sobran, brotan con una facilidad que en otros tiempos hubiera adjudicado al discurso.

No puedo decir que me tomó por sorpresa, ni que no sabía que me iba a doler. Tampoco es que duele más de lo que esperba, sólo que había olvidado lo que es este tipo de dolor. No es decepción, no es bronca, es simplemente tristeza. No hubo promesas sin cumplir, no hubo engaño. Entre nosotros sólo hubo sentimientos que acaso imprudentemente dejamos llegar demasiado lejos.

No hay reproches, no hay arrepentimientos. Volvería vivirlo una y mil veces (¡ojalá pudiera!)... Pero esta madrugada me encuentra llorando por sobre todas las cosas la pérdida de un gran amigo antes que todo lo demás.

Miles de frases trilladas se me vienen a la cabeza, y como alguna vez escribí en el blog de una Amiga que me prestó el espacio: qué triste es volver a reconocerse en ellas. Por momentos no dejo de preguntarme si vale la pena exponerse a esto por lo poco que parece durar la felicidad. Pero después recuerdo esos momentos compartidos, las risas, las miradas, las caricias, los besos, los abrazos y por más que nuevamente se me humedezcan los ojos tengo la certeza de que sí, lo vale.

No sé cómo terminar este post. Probablemente porque falta para que pueda cerrar esta historia. Todavía me quedan muchas cosas por escribir, pero se me hace cada vez más dificl desentrañar ideas lógicas de la maraña de sentimientos.

Adentro quedan recuerdos, de esos lindos que son como puñales, ilusiones que no debí permitirme generar pero que fue inevitable, suspiros por escaparse y todo lo que podría haber sido y no será. Pero también, queda el saber que todo lo que hice, hicimos, fue provocado por sentimientos sinceros. Y aunque en este momento no lo sienta, sé que no hay mayor consuelo que ese.