... or is it?
Nunca, ni siquiera en mis momentos de peor soledad y abandono, estuve en contra de San Valentín. Soy un claro producto del consumismo yankee, entre muchas otras cosas. Deal with it. Si pudiera, me re disfrazaría en Halloween e iría a pedir caramelos, sólo por los caramelos. Obvio.
Dicho eso, vamos a lo que en realidad quería decir. Este año negué y re-negué que

la salida del sábado con Cierto Individuo era para festejar el "Día de los Enamorados", no por una aversión a la festividad en sí, sino por el término. ¿Enamorados? No. Saliendo, pasándola bien, divirtiéndonos juntos, con cariño ¿por qué no?. Pero nada de amor. Y creo que el hecho de que me haya quedado cuasi-dormida debido a la trasnochada de la noche anterior es prueba más que suficiente. Balbuceaba respuestas a sus comentarios mientras descansaba sobre su hombro y luchaba por mantenerme conciente.
Así nos encontrábamos, yo casi por caer en los brazos de Morfeo cuando como a lo lejos lo escucho decir "bla bla bla bla, mi amor". Fue más efectivo que un baldazo de agua fría. Me incorporé inmediatamente y lo mire con los ojos desorbitados. Esbocé un ¡¿Qué?! que sonó un poco más agresivo de lo que la situación ameritaba y repitió la frase sin el apelativo. Pero me quedó picando. Hace unos días que está más cariñoso y me mira distinto. Sospecho que se acerca algo con lo que no quiero lidiar. Que fiaca. Cómo diría el viejo de la publicidad de Mostaneza: "¿Para qué? Si así estamos bárbaro".