domingo, 17 de abril de 2011

Sabiduría Nocturna

Estaba dispuesta a hacerlo. Pero no lo hice. Cerré la ventana antes de que terminara de cargar. ¿Para qué?.

Anoche, en un momento de insomnio entre sueños tormentosos que nada tenían que ver con ésto pensé "sos patético".

Esta mañana lo recordé y me dije: si a la hora más fría del día -justo antes del amanecer, para aquellos que no hayan leído El Señor de los Anillos-, el momento en que los problemas parecen no tener solución, en circunstancias en que la realidad y la fantasía se fusionan perdiendo noción de cuál es cuál, pude llegar a una conclusión tan lúcida, entonces, es mejor mantenerla.

lunes, 4 de abril de 2011

Surtidos

Hoy por primera vez le presté a suficiente atención a un perro como para notar que tenía ojos tristes. O tal vez sólo estaba proyectando.

Unos pasos más adelante había un chico, con una caja de DVD en la mano que iba de la puerta a la verdad, y de vuelta a la puerta mientras esperaba que le bajaran a abrir. Estaba nervioso. Me dio ternura. Sonreí.

Anoche, mientras escuchaba a Sabina en el Luna Park escribía mentalmente un post que hoy perdió vigencia.

Encontré un sticker que me trajo mi mamá hace muchos años. Sonreí de nuevo.

Es muy probable que no le haga caso a nadie y vaya a donde tengo verdaderas ganas de ir. Y si llego con la plata, hasta me doy el lujo de ir a ese hotel también.

Me voy a dormir. Es hora de que termine ésta día.

viernes, 18 de marzo de 2011

Remedio Casero

El miércoles tuve un verdadero día de furia. De repente, y sin motivo aparente -o mejor dicho, sin motivo consciente- me agarró un mal humor de esos que dan miedo. Tal era mi descontento que odiaba al mundo, pero lo odiaba en serio. Al que osaba contradecirme, lo odiaba por decir estupideces. Al que me daba la razón, lo odiaba por complaciente... and so on and so forth.

Y así estaba yo, volviendo de la facultad, pasadas las diez de la noche, embotada en mi mal humor, concentrada en imaginar maldades para todos los desconocidos que me rodeaban, por el solo hecho de tener la desgracia de haber caído cerca mío, cuando el bondi dobló por Santa Fe y pude ver la avenida como casi nunca: toda iluminada y prácticamente vacía.

Esa imagen me transportó a otra. También una calle toda iluminada, un lugar vacío, solo para mí, una noche de invierno con gusto a verano, una sensación de paz y alegría que casi no me cabía en el cuerpo.

Por tres segundos me molestó la idea de que nunca más voy a volver a verlo. Pero preferí cerrar los ojos y perderme en esos recuerdos que no voy a olvidar jamás.

Y así, cuando me quise dar cuenta, estaba sonriendo de nuevo.

domingo, 13 de marzo de 2011

¿Se Puede Ser Fiel a Uno Mismo?

Hoy fue a ver "El Descenso del Monte Morgan". Excelente texto y una muy buena puesta en escena. El personaje principal en la obra es un vendedor de seguros, bígamo, que tiene un accidente en auto a causa de lo cual todos descubren su doble vida. El título de este post es el slogan de la obra.

A medida que Oscar Martinez intentaba convencernos de que su infidelidad no era tal, sino que él en realidad vivía su vida libre de hipocresías y conductas socialmente impuestas con las que no estaba de acuerdo, yo me preguntaba cuántos en ese mismo teatro llevaban una doble vida -sin llegar al extremo de la bigamia-y me reía de algunas ironías de la vida.

En el caso de la obra, el personaje de Martinez no quería dejar a ninguna de las mujeres de las que "estaba enamorado" y culpa a la sociedad por intentar obligarlo. En ningún momento de la obra reconoce como su accionar lastima a los que lo rodean y aun cuando queda solo, sigue convencido de que no fue egoísmo, ni cobardía, ni ningún otro defecto lo que lo llevo hasta donde está, sino una necesidad intrínseca de rebelarse contra la hipocresía y la mentira -si, incluso habla de la mentira- que lo rodea.

No creo que haya nada de malo en la idea de ser fiel a uno mismo. Supongo que el problema surge cuando la usamos como escudo para defender u ocultar algo que sabemos reprochable pero que queremos hacer igual.

Se me ocurre que tal vez la pregunta no debería ser si se puede ser fiel a uno mismo, sino si vale ser fiel a uno mismo, aun a costas de los demás.

jueves, 24 de febrero de 2011

Verborragia Reflexiva

Ayer fue mi cumpleaños nro. 26. Una amiga me regaló un Paragüitas de chocolate. Y mientras como una golosina con gusto a infancia me pregunto en qué momento la vida se volvió tan complicada.

Bueno, tal vez es una premisa un tanto dramática. Tampoco es que es tan complicada. Supongo que en algún momento se me va a complicar en serio. Por ahora es más bien un embrollo novelesco.

Mi papá cumplió 60. Big number. Entre festejos y recuerdos es inevitable pensar en aquellos que no están, en el paso del tiempo, y en que de a poco, muy de a poco, casi imperceptible, mientras que se deja lugar a la nueva generación, algunas luces comienzan a apagarse.

Entonces tomo el centro del escenario y me pregunto qué estoy haciendo de mi vida. Un trabajo, una carrera (o dos), todo lo elegí. Hoy, ¿lo sigo eligiendo? O simplemente prefiero la comodidad de lo conocido, la seguridad hallada en lo estable. ¿No es éste el momento de arriesgarlo todo, de jugar todas las fichas a un sueño? Vivir afuera, recorrer el mundo. Siempre dije que los 20 eran la década para ser protagonista, después comienza la vida compartida, cónyuge, hijos y demás. Protagonista soy, pero ¿es ésta la película que quiero?

Y después pienso si es el miedo lo único que me detiene -miedo a lo incierto, miedo a decepcionar, miedo a volver a equivocarme- o es que en realidad es hora de dejar de quejarme de llena y agradecer por todo lo que tengo. Por todos los amigos que ayer de una manera u otra me hicieron sentir tan querida. Por un trabajo que me permite crecer. Por una familia que me apoya no matter what.

Y después está eso que no me atrevo a analizar con demasiada profundidad, por miedo a lo que pueda encontrar. Explicaciones que sé correctas, pero no me doy ni a mi misma.

Más de una vez me han dicho que si no estoy en condiciones de tomar una decisión, no debería tomarla. El problema es que hay decisiones para las que uno nunca está listo. O tal vez sí. Time will tell, or will it?

Si Yahoo no tiene la respuesta, tal vez debería tenerla yo.

martes, 25 de enero de 2011

What's on your Head?

Tengo Facebook, tengo Twitter, supe tener Fotolog, tengo Blog. Actualizo regularmente mis nicks y mensajes personalizados. En otras palabras, no voy a ser yo quien se rasgue las vestiduras frente a quien pública algunos o todos los aspectos de su vida en Internet.

Sin embargo, hay algo que sí siempre me llamó la atención. Como cualquiera que utilice este ámbito como medio de descarga y catarsis, entiendo el goce, y muchas veces la necesidad, de plasmar en 0s y 1s emociones, sensaciones, sentimientos o hechos que nos pasan. Ya he dicho por ahí que encuentro en Twitter un espacio en el cual expresar live cosas que muchas veces después amplío por acá, o no, porque son del momento y después pierden sentido.

Todo esto viene a colación de que me di cuenta que desconfío cuando la gente que pone en su Status de Facebook cosas como: "Feliz", "Amo mi vida", "No podría estar mejor si me pagaran", así sueltas, sin mayores explicaciones. Tal vez tiene que ver con que cuando yo estoy así de Feliz! o Amando mi vida! sin motivo aparente, no suelo entrar a Facebook para contarlo. Y más aún, las veces que lo hice fue para hacerle saber a alguien en particular lo bien que estaba, sin el/ella. Lo cual, claro está, significa que no estaba bien un carajo.

De más está decir que esto no aplica a quienes acaban de tener un hijo, conseguir el trabajo que esperaban, ganarse el loto. Hablo de esos casos en los que el estado aparece sin mayor motivo que ponernos al tanto de su algarabía.

Me encanta que mis amig@s estén Felices! contentos con su vida/trabajo/pareja, etc, pero me quedo más tranquila cuando me llaman para contármelo. Porque la realidad es que si lo veo en su estado de Facebook tiendo a pensar que no todo está tan bien como parece.

lunes, 24 de enero de 2011

Tu Rimas Conmigo

Por algún motivo se me dio por volver a leer a Becquer. Hacía varios años que no lo hacía, y me di cuenta que aún las rimas que ya conocía hoy tienen otro significado, me hablan distinto.

Se me ocurre que habría sido muy interesante poder seguirlo en twitter; si en un verso encierra tanto significado, lo que podría haber hecho en 140 caracteres.

En este orden de ideas sueltas, en parte a modo de anotador, en parte para compartirlas, paso a copiar las frases que hoy más me llegan:

v ¿A qué fingir el labio risas que se desmienten con los ojos?

v Mientras tú sientes mucho y nada sabes, yo, que no siento ya, todo lo sé.

v Dos ideas que al par brotan, dos besos que a un tiempo estallan, dos ecos que se confunden, eso son nuestras dos almas.

v Que el alma que hablar puede con los ojos, también puede besar con la mirada.

v ¿Comprendes ya que un poema cabe en un verso?

v Mas tengo en mi tristeza una alegría... ¡Sé que aún me quedan lágrimas!

v Luego asoma a mi labio otra sonrisa, máscara del dolor, y entonces pienso: —Acaso ella se ríe, como me río yo.

'v ¡y entonces comprendí por qué se llora! ¡y entonces comprendí por qué se mata!

v Por una mirada, un mundo;

por una sonrisa, un cielo;

por un beso... yo no sé

qué te diera por un beso.

v Hoy la tierra y los cielos me sonríen,

hoy llega al fondo de mi alma el sol,

hoy la he visto..., la he visto y me ha mirado...,

¡hoy creo en Dios!