viernes, 19 de julio de 2013

Just thoughts I'm putting out there

Si planeas un viaje para ¿olvidar? ¿superar? sobrellevar una ruptura, juntarte con esa persona por primera vez después de seis meses y cuatro días antes de irte no parecería ser una idea brillante. Claro que nunca dije que yo fuera brillante.

Si a eso le sumamos una noche de alcohol y boludear a otro ex horas antes de partir, no es difícil imaginar una bomba de tiempo psicológica preparándose para explotar en el momento de mayor vulnerabilidad.

Y así es como llegamos a noches de sueños confusos que dan al despertar un gusto amargo; donde las personas presentes y pasadas se fusionan y entran y salen dejando cicatrices inconscientes de las que no se curan con Adermicina.

Aparece la fantasía de no volver, de no tener que enfrentarnos a nosotros mismos allá, cuando acá podemos evadirnos tan bien. Pero de repente esa fantasía se vuelve una realidad medianamente concreta y factible. Entonces, ¿qué hacer? Si en el fondo sabemos que la evasión no es el camino, porque el ello, el yo y el superyo son más efectivos que la AFIP contra los enemigos del gobierno. 

Parecería prudente resolver las cuestiones pendientes antes de tomar ese tren, si es que optamos por tomarlo. Y aunque no, la idea de resolver los asuntos en la panera no es para nada descabellada.

Por lo pronto, esta catarsis informática con la esperanza de que lo que sale por los dedos se quede en la pantalla y no me visite esta noche en forma de los fantasmas de las Navidades pasadas, presente y futuras... salvo que traigan regalos. 

jueves, 6 de junio de 2013

Guardian of my happiness

I miss it, you know? That "being in love" feeling. Your happiness depending entirely on somebody else. But in a good way. Not that you can't be happy without that person, but that he has the ability to make you happy just by smiling at you. Knowing both that someone cares about your happiness and that he can make it happen.

I'm not unhappy, but when I am, I miss having someone to make it right for me again. Someone to write "good morning" to. Someone to be here waiting from me when I get off the plane. Someone to make me laugh though my tears.

It's been so long, I wonder if I'll ever find someone my happiness can't run away from. 

miércoles, 6 de marzo de 2013

Fate, you're doing it right

Resulta que prendí la compu dispuesta a escribir sobre el estado melancólico en el que me encontraba a causa de una bandeja de langostinos que había comprado para compartir cuando todavía tenía con quien, y una cadena de circunstancias me llevó a encontrarme con esto:



Entonces, ¿saben qué?


Porque no hay melancolía que pueda seguirme hasta Chicago y mucho menos si lo voy a tener a él enfrente, diciendome cosas como

O




lunes, 18 de febrero de 2013

Escuchame cuando te miro

No sea cosa que por concentrarte en los sonidos que salen de mi boca te pierdas lo que en realidad te estoy diciendo

martes, 12 de febrero de 2013

El lado oscuro de la cama

(No se emocionen, no es de sexo)

Ya lo dijo Sally en 1989, durante un tiempo después de una ruptura, uno sigue durmiendo del mismo lado de la cama que cuando la compartía. Hasta acá no habría problema, el hombre es un animal de costumbre y algunos somos más estructurados que otros. 

El tema está en lo que el lado vacío representa, lo que genera. Ahora, por ejemplo, la soledad de mi sommier me hace extrañar noches de charlas que carecen de sentido para quien las escucha de afuera, miradas que exceden el entendimiento de aquellos a quienes no están dirigidas, sonrisas cómplices cargadas de recuerdos y promesas, un timbal de corazones agitados que respiran al unísono de dos pares de ojos que se encuentran y se comunican sin reurrir a las palabras.

Bueno, tal vez sí era un poco sobre sexo, pero todo lo demás también. No es que esté buscando un nuevo compañero de cama, pero en noches como estas -que lo tuve entre mis brazos- me gustaría volver a esos juegos de miradas, de sonrisas y, por qué no, de deseos satisfechos.